domingo, 25 de enero de 2009

Hay veces que cuesta expresar lo que uno piensasiente con propias palabras.

Es es mejor momento para leer...hay descubre que otros han sabido expresar por ti

sábado, 17 de enero de 2009

Volver de un viaje de cuatro años



Hace 8 días que volví de un largo viaje de cuatro años. En ese tiempo he vivido tan intensamente, especialmente en lo personal, que a veces me parece que no hubo otras personas antes en mi vida. Pero aqui estoy de nuevo, desilusionada de las relaciones y esperando algo que aún no se que es. Me siento en espera y mientras me surgen los miedos; miedo a que intente volver, a que no lo intente y sobre todo a mi reacción si lo hace.



Se que la iniciativa de dejarlo es mia, pero

Pasan los días,...las horas,.. y no puedo dejar de quererle.

viernes, 16 de enero de 2009

Sobrevivir al alcohol


He compartido vida con personas adictas. Las he visto subir y bajar de la noria tantas veces, que casi marea el pensarlo. Hoy de nuevo el alcohol, algo aparentemente tan inofensivo y relacionado con la diversión, me ha demostrado que es capaz de tumbar a gigantes.

....cuando mi compañero de colegio me presento a la que hoy, (18 años después y dos hijas de 9 y 14 años) sigue siendo su mujer, nunca pensé que aprendería tanto sobre las dificultades de adaptación de las personas. Lo intentó con el clima y nuestra forma de vida sin su gente de servicio, yate y apartamento en Isla Margarita. Paso de un novio surfista y amigas aspirantes a Misses, a estar casada con un buen chico que apenas había salido de su pueblo y lo que es peor, sin aspiraciones a querer hacerlo nunca. Encontró aquí amigas y a mi que me considera su hermana, pero nunca ha dejado de sentirse sola.

Conocío a su marido por casualidad en un viaje con su padre a España, volvió un par de veces y a la tercera se caso. La vestí el día de su boda y la lleve en coche a la iglesia; la acompañé en sus difíciles embarazos y partos e incluso compartí el criar a su hija mayor. Nuestros maridos se hicieron amigos y salíamos a cenar o a bailar merengue...y por entonces aunque la gustaba beber, no recuerdo que fuera un problema.

Murió su padre poco antes de casarse, dejando sin solucionar temas económicos que arrastra a día de hoy. Poco después murió su madre...bueno no murió pero aprovecho un poder notarial para gestionar su herencia la robo casi todo el dinero despilfarrándolo con jovencitos a los que traía cuando la visitaba. Al pedir cuentas a su madre, ésta la chantajeo. Con el embarazo avanzado tuvo que ir a su país a denunciar a su madre y de allí volvió sin dinero y a punto estuvo de volver sin hija. A su vuelta, costaba reconocerla por el exceso de kilos y su gran tristeza. Hasta el parto estuvo recluida en la cama de una pequeña habitación apenas sin luz de la casa de su suegra.

Le costó adaptarse a su nueva situación de madre y físicamente no era la misma. Empezaron sus problemas con el alcohol pero yo no lo descubrí que bebía en exceso hasta un verano que pasamos unos días en una casa de mis padres. Mi madre al principio del verano llevaba las provisiones y un día me llevo a la basura, aún recuerdo la montonera de botellas de cerveza vacías y la frase de mi madre "es una borracha, se ha bebido en 3 días las cervezas que tenía para tu padre y visitas de todo el mes". Bebió a escondidas, y yo no tuve valor para hablar del tema.

Juntas habíamos transformamos una zapatería en una exitosa tienda de ropa y durante cinco años yo ponía los escaparates, hacía los arreglos y los sábados vendía con ella. Comprábamos la ropa un día en semana y comíamos por el camino. Un día al final de la comida nos trajeron dos botellas para echarnos un chupito y se bebió las dos. Y ya empezaron a ser varios los días en que la tuve que llevar de vuelta a casa bebida,... pero no hablábamos sobre el tema.

Cuando acepto que tenía un problema me pidió ayuda. Me informé,...hable con psicólogos, psiquiatras, monitores, otros alcohólicos o cualquiera que supiera del tema. La busque terapias a las que con esfuerzo conseguí que admitieran y a las que algunas solo acudío un día. Me quede con sus hijas los fines de semana que la medicación no la permitía ser persona y los periodos de abstinencia y vuelta a beber se han ido sucediendo en el tiempo.

Cerró la tienda y como no encontró trabajo a medida volvió a estudiar. Yo tuve mis momentos personales malos y hubo una temporada que tuve que alejarme de ella. Aún pienso que de haberme dejado arrastrar, hoy también sería alcohólica. Hay un episodio que me avergüenza compartiendo una vacaciones con sus dos hijas y las mías en Benidorm. Los maridos nos habían dejado tiradas allí y por las tardes íbamos a un garito alemán al que atraen a los niños con espectáculos infantiles y a los padres con bebidas baratas y estupendos camareros. Uno de los días de tanta cerveza yo no podía tenerme en pie y conseguí llegar a casa apoyándome en el carrito de bebe de su hija pequeña. El espectáculo era bochornoso con las dos borrachas con las tres niñas. Por el camino paró a comprar más cervezas que se tomó mezclándolas con pastillas para dormir, y fue cuando me confesó que también tomaba pastillas.

Yo esa noche apenas dormí y como mi marido no venía a buscarme, al día siguiente me marche en el autobús nocturno y en ese largo viaje de vuelta a Madrid sola con mi hija y fue donde decidí que definitivamente necesitaba cambiar muchas cosas en mi vida. Me separe esa navidad y me aleje de ella una temporada. Ne necesitaba afrontar mi separación y la dije que si uno que se ahoga se agarra a otro que también se está ahogando, acaban ahogándose los dos.

A partir de ese día para ella también pasaron muchas cosas y la extrema obesidad con la que premia el alcohol y otros problemas físicos derivados la hicieron reaccionar al ver la muerte de cerca y en unos meses consiguió dejar de beber y adelgazar unos 80 kilos, también gestionar sus dos inmobiliarias y hacerse accionista de una radio latina.

Hoy como hacemos de vez en cuando, hemos quedado con nuestras hijas para pasar la tarde. Atraviesa malos momentos económicos y de pareja, y siempre temo que vuelva a caer. Estaba deseando verla para mirarla a los ojos y algo se me ha roto al verla, no ha tenido más remedio que confesarme que ha vuelto a beber. Me he cabreado mucho, la he dicho muchas cosas fuertes que la puedan hacer reflexionar, que vea lo que supone tirar por la borda tanto esfuerzo y según me hablaba miraba su cara hinchada y recibía de su aliento el inconfundible olor del alcohol. Joder,...esta vez casi lo consigue.... La he dicho muchas cosas, aunque al final son las mismas que la he dicho tantas veces...
En estos momentos mi situación personal no me permite implicarme de nuevo en la dificil aventura que supone ayudar a un alcohólico y me siento mal pero estoy cansada. A lo largo de estos años han sido un ir y venir de intentos frustrados por salir y el no tener familia y el no saber que hacer de su marido han hecho que yo me implicara mucho. No dejo de informarme sobre el tema y antes de ayer estuve en una terapia de dos horas con alcohólicos intentando saber más, ya que por esas curiosas cosas de la vida, tengo relación continua con alcohólicos que vienen a recuperar sus puntos del permiso de conducir.

He escrito estas lineas porque quiero que las lea. La he hablado del Blog y quiero que escriba y saque fuera todo lo que pueda. Como ya no se que puedo hacer para ayudarla, se me ha ocurrido que al leer esto es pueda darse cuenta de una vez ¡que la vida no da tantas oportunidades! y que ni su salud, ni los que la queremos, podemos con más.
Te quiero.


El candado del amor

Viajes 2008

Paseando por Odessa, una bella ciudad ucraniana a las orillas del mar negro, me sorprendío un puente al que llamaban "De la suegra". Resultaba curioso ver sus barandillas repletas de candados de todas las formas y tamaños posibles. Es una costumbre local que las parejas los coloquen y escriban sus iniciales. El día de su boda vuelven al puente a fotografiarse con el suyo y algunos les colocan otros pequeñitos cuando tienen hijos.


Su filosofía es que el amor es como un candado, que cuando se cierra, ya no hay fuerza que pueda abrirlo. Simboliza la unidad férrea de la pareja y la fidelidad.


También lo he visto en Moscú, esta vez enganchados a árboles metálicos colocados a lo largo del puente sobre el río Moskva (muy cerca de la Plaza Roja).

Una vez cerrados, los novios tiran la llave al rio, y la típica broma es contarte que cuando quieren divorciarse tienen que encontrar su llave en el río.



Pero como suele ocurrir en el amor...no todo es lo que parece y esta costumbre es tan solo una moda entre los novios adolescentes copiando a los protagonistas de un reciente best-seller rosa, que enganchaban un candado a una farola simbolizando su amor. Curiosamente es Rusia uno de los paises donde hay más jóvenes se casan pero soporta uno de los mayores índices de divorcios.




domingo, 11 de enero de 2009

Lo dificil que resulta cumplir los sueños




El desierto no es un sitio vacio y sin vida, no es solo una preciosa imagen para el fondo de escritorio. El desierto no es solo arena, es mucho más.



Hace dos años cumplí mi sueño de atravesar el Sahara como lo hacían hace 40 años; me compre un viejo Land Rover, una brújula y conseguí unos mapas de papel. Pero perderse en el desierto Mauritano en el mes de Agosto a casi 50 grados es algo que hace plantearse muchas cosas sobre la vida. Pero ante una situación así hay que pensar, y echarse a llorar (aunque lo haces) no te saca de allí. Recuerdo mirar entre lágrimas las frases y dibujos que mi hija me había pintado en el interior del techo del coche. La recordaba y la pedía perdón por lo que podía ocurrirla...una vida cuidada por gente que terminaría por hacerla mucho daño. Bromas para afrontar la situación pensando que "Era más digno morir así, que de accidente en la M30".


En el desierto el calor no te deja pensar, y tienes sed permanente, bebes fácilmente más de 10 litros de agua al día que solo pierdes sudando. Por la noche no hay tregua...en Agosto el calor de la noche aunque baja, es insoportable. Aprendí a odiar al sol y a beber agua caliente. Aprendí que no sirve de nada un viejo mapa en un desierto de arena donde el aire hace bailar las dunas de un lado a otro y de lo que fuë un camino solo quedan unas rodadas que se pierden bajo la arena.




Recordaba al médico extremeño del hospital de Chinquetti al que entregue medicinas que llevaba de un hospital de Madrid y que nos regaló una increíble velada. Nos explicó la situación del país y nos avisó que si teníamos una emergencia era muy posible que nadie fuera a buscarnos.


El camino fué más complicado de lo esperado, con pistas inexistentes y muchas zonas de dunas que tenía que hacer caminando delante del coche para calcular que podía pasar sin hundirse. Las dunas son más blandas en función de dónde les da el viento y según las horas del día. Días de calor y arena, hasta llegar a una zona de extrema dificultad y decidimos que solos no podríamos salir de allí. Recordamos haber visto un camello a lo lejos a bastantes horas de coche. En el desierto un camello significa una persona y por tanto opciones de salir.

Fué muy dificil intentar sacar el coche de la zona donde nos habíamos embarcado. El desierto en estado puro no es dificil, siempre puedes encontrar una huella a la que seguir. El desierto arañado por los cientos de ruedas que muestran la presencia del Rally Paris-Dakar supone una confusión tal, que es muy dificil encontrar hasta las propias huellas. Nos encontrábamos en una zona de gran dificultad a las que llega el Dakar para dar espectáculo, con fuertes bajadas y dunas trampa.

Intentamos retornar sin mucho éxito y nos echamos a dormir. Al día sig
uiente tras horas de conducción vimos al camello, y tras horas de búsqueda conseguimos encontrar las Jaima de los Bereberes. En el desierto la hospitalidad es sagrada y en los musulmanes aún más por su religión. Nos recibieron con Zig (leche de camello, agua y azúcar) que se debe beber y en un momento nos habilitaron una de sus jaimas y nos prepararon un té.



También nos recibieron una especie de chinches y la imagen de un niño enfermo al que me entregaban para que curara sus heridas. Solo había mujeres y en un rato estábamos con madres y niños compartiendo "hogar". Había dos bebes de meses y sus madres se empeñaban en ponérmelos a darles el pecho, no entendían que yo no tuviera leche y como entenderse era muy difícil, me tuve que estrujar la teta hasta el dolor para demostrar que de allí no salía nada.


Los bebes estaban desnudos y del roce con la arena tenían los genitales hinchados y muy sucios. No paraban de llorar, y era de hambre. El principal trabajo de las madres consiste en consolarlos con cualquier cosa que pueda engañar al hambre. Los ponían a cada rato a los pezones y cuando se cansaban de chupar y lo que conseguían no era suficiente para saciarlos, les dieron el resto de té de nuestros vasos rebajados con agua y me llamo la atención que les metían dátiles secos que los niños chupaban.


Aparecieron los hombres en un viejo 4x4 que carecía de cualquier preparación de esas de los manuales para circular por el desierto; traía leña y unas mínimas provisiones. Ya para entonces me había integrado en aquella vida sin dar crédito a lo que estaba viviendo. Les dí ropa y otras cosas de las que traía y me deje llevar... las niñas me pusieron henna en las manos y la señora mayor nos agasajó ¡matando una cabra para darnos de comer!. La escena de la muerte y despiece del animal fue todo un ritual. No podíamos despreciarlos pero tampoco comerla. Los niños se disputaban las tripas que se comían a bocados relamiéndose como si se tratara de golosinas. Y el olor del guiso echaba para atrás. En estos casos es útil usar aquello de que mi religión no me permite comer carne.

Les acompañamos en la comida. Por su puesto yo no pude estar en la haima con los hombres. Ellos son los primeros que comen y las sobras las llevan a la jaima de las mujeres. Ellos por mucha hambre que tengan mantienen la educación, pero en el caso de los niños no es así. Lo que viví aquellos minutos fue impactante. Madres y niños disputándose las sobras de los hombres, comiendo con aquellas manos tan sucias y con ese ansia, gatos recibiendo golpes de los niños al intentar llegar a la cazuela y también pegándose entre ellos para conseguir los restos de los huesos que los niños iban tirando. En un momento no quedaba nada. Las mínimas sobras "restos de granos de arroz" se las repartieron las ovejas que relamiendo el cuenco lo dejaron limpio para la siguiente ocasión.

(Intento cargar el video de la cabra y no puedo, lo intento aparte)






La sobremesa fue también curiosa ya que necesitábamos llevarnos a alguno de los hombres como guía para atravesar la zona de dunas difíciles. Después de mucho tiempo, tensión y un bastantes ouguiyas conseguimos que fuera el abuelo el que nos acompañara.

Este tramo del viaje fue una auténtica aventura.




Comer en mauritania es un acto de valor. Los restaurantes son curiosos, se trata de hoteles-restaurante ya que no hay sillas sino colchones donde después de comer te tumbas a echar la siesta o a dormir hasta el día siguiente. No necesitan nevera ya que suele haber un par de cabras atadas y si quieres comer, en un abrir y cerrar de ojos, se han cargado al animalito y lo estan partiendo a
trozos. Tampoco usan cubierto porque comen con el "bolo", que consiste en coger con la mano la comida resobetearla en la mano dádola vueltecitas y con el dedo gordo a modo de palanca van comiendo trocitos.



Despedida.

En este viaje aprendí lo que enseñan las dificultades y que existen otras formas de vivir. También tuve una reflexión más profunda que nunca me he atrevido a comentar y que ahora me apetece compartir.

"Atravesar un desierto se asemeja a lo que es vivir, por el camino encuentras muchas dificultades si no vas bien preparado. Una vez dentro ya no sabes cuando vas a salir, ni siquiera si lo vas a conseguir y cuantas menos fuerzas tienes para continuar, más te tienes que esforzar. Conseguir salir es más fácil con medios adecuados y un equipo que te ayude, pero al final salir de él resulta más difícil de lo calculado. Pero a pesar de todo hay gente que decide pasar su vida en el desierto, unos por desconocimiento y otros porque es lo que han decidido que les hace feliz."


Después del Sahara...está el Sahel.

La aventura del Blog

Me inicio en esta aventura del Blog teniéndo padrinos de lujo, y mis primeras líneas son para agradeceros que me permitáis compartir con vosotros lo más valioso que tenemos las personas y que es su esencia "el interior".

Que exista un lugar que permita ser cómplice de pensamientos y deseos de otros, y donde se pueda expresar lo que uno lleva dentro, me parece algo excepcional. Cada día surgen pensamientos que se perderían, sin este cajón donde poderlos guardar.

Gracias Crika (aunque hace tiempo decidimos no usar esta palabra entre nosotras) pero una de las cosas más valiosas que tengo en mi vida eres tú. Es un gran consuelo en mis malos momentos saber que siempre que lo necesito, puedo contar con una guarida donde refugiarme a curar mis heridas.

Mi inicio al blog


La noche que más brillaba la luna

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